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COVID-19 y psoriasis

Prevenir la transmisión del coronavirus, en ausencia de una vacuna o un tratamiento efectivo, es por el momento la mejor acción posible en la prevención de las consecuencias de esta enfermedad.

Sin infección no suspender tratamientos

En el contexto de la evidencia disponible, no se recomienda suspender ningún tratamiento eficaz a las dosis recomendadas en cada paciente, siempre que no haya infección activa. Sin embargo, cada paciente debe ser evaluado de forma individualizada, en función de las características de su enfermedad, su perfil de comorbilidades y preferencias.

Ante la incertidumbre generada, en particular en aquellos pacientes en tratamiento inmunomodulador/inmunsupresor activo, se debe prestar atención individualizada a los pacientes que tengan dudas. Es preferible ofrecer esta atención de forma telefónica o telemática para evitar desplazamientos y riesgos.

Diagnóstico de COVID

Para los pacientes con psoriasis en los que se diagnostique COVID-19, el Grupo de Psoriasis de la AEDV recomienda suspender o posponer la administración de medicamentos inmunosupresores, incluyendo biológicos durante el periodo de actividad de la enfermedad y hasta confirmar la curación.

Esta recomendación coincide con las correspondientes fichas técnicas. En estas fichas técnicas se establece que los tratamientos de psoriasis con fármacos inmunosupresores y agentes biológicos están contraindicados en pacientes con infecciones activas, y con las pautas establecidas para el tratamiento de la psoriasis (por ejemplo, el European Dermatology Forum y la American Academy of Dermatology).

Grupos de riesgo

Entre los grupos de riesgo para desarrollar un curso más grave de COVID-19 se incluyen las personas mayores de 60 años y/o con comorbilidades que incluyen enfermedades cardiovasculares, diabetes, hepatitis B, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedades renales crónicas y cáncer. Sin embargo, el desarrollo de formas clínicas graves o incluso muerte puede ocurrir también ocasionalmente en pacientes jóvenes sin enfermedades de base.

La relación beneficio-riesgo del inicio de cualquier intervención terapéutica inmunosupresora debe sopesarse cuidadosamente y de forma individualizada en pacientes con comorbilidades o factores de riesgo para una evolución más grave de la infección vírica, en particular si debe escogerse el inicio de un nuevo tratamiento.

Para obtener información rigurosa se pueden consultar varios sitios web:

 
En el canal de YouTube de Acción Psoriasis hay varios vídeos sobre el tema:

  

Covid-19: ¿Qué sabe actualmente la medicina?

[Resumen a partir de un artículo publicado en diariomedico.com, 17/09/20].

¿Qué se sabe de la inmunidad frente a SARS-CoV-2?

Más de la mitad de los pacientes con Covid-19 desarrollan anticuerpos anti-SARS-CoV-2 en los primeros días de la infección, según un estudio realizado en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

“No existe todavía evidencia suficiente de que una persona que se haya recuperado de la covid-19 y tenga anticuerpos sea inmune a una segunda infección y, si lo fuera, no se sabe todavía por cuánto tiempo”, expone María Montoya, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC) en un documento del Consejo que actualiza el conocimiento sobre la pandemia.

¿Cómo es el paciente que termina en el hospital?

Varias sociedades científicas han desplegado amplios registros para generar información sobre el perfil de paciente hospitalizado por covid. En esencia, todos coinciden en que los ingresados son habitualmente mayores (65-70 años en adelante), varones y con comorbilidad (obesidad, hipertensión, enfermedad cardíaca, diabetes, dislipemia).

El perfil de paciente durante la “segunda ola” puede variar. Algo a lo que los investigadores ya están atentos. “Será muy interesante comprobar si el tipo de paciente hospitalizado ha cambiado (como así parece) y si también lo ha hecho el riesgo de complicaciones y la mortalidad”, ha dicho José Manuel Casas, facultativo especialista en Medicina Interna del Hospital Infanta Cristina de Parla (Madrid).

¿Qué enfermos tienen peor pronóstico?

La edad o la obesidad son factores que incluyen en un mal pronóstico, según un estudio llevado a cabo a través de la Red de Investigación SIESTA (mil pacientes analizados, a través de 60 servicios de Urgencias de toda España). En este trabajo se observó que la diabetes o las enfermedades cardiovasculares no presentaron significación en cuanto al riesgo de tener un peor pronóstico. En cambio, sí lo fue el deterioro de nivel de conciencia o la auscultación crepitante. 

A la edad, un análisis de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) la identifica como el principal factor de riesgo independiente de mortalidad. En la “primera ola” por cada tramo de 5 años por encima de los 50 la tasa de mortalidad aumenta significativamente, “llegando a ser superior al 50% en personas de más 80 años”, ha destacado Juan Berenguer, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas/VIH del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

¿Cómo tratar al paciente? ¿Qué funciona y qué no?

Los fármacos más utilizados han sido la hidroxicloroquina (91%), azitromicina (65%), lopinavir/ritonavir (62%) y corticoides (39%). De ellos, hoy se sabe que algunos no son eficaces (hidroxicloroquina, lopinavir/ritonavir); otros, como los corticoides sí lo son, al menos en pacientes graves.

Habida cuenta de la alta presencia de comorbilidades entre los pacientes afectados por el coronavirus es importante destacar que el uso de medicamentos hipotensores o antidiabéticos es seguro en este contexto. 

¿Cuáles son las principales secuelas?

Las secuelas pueden llegar a alargarse en los pacientes que han tenido Covid-19 hasta dos o tres meses, tanto las físicas como las psicológicas, ha subrayado José María Molero, médico del Centro de Salud San Andrés de Madrid y miembro del Grupo de Enfermedades Infecciosas de SemFYC. “Se tratan de consecuencias prolongadas menores, pero que tardan en desaparecer, como fatiga, disnea, tos. En el caso de los pacientes que han tenido infección grave son necesarias pruebas complementarias durante el seguimiento”.

Carmen Díaz Pedroche, internista miembro de SEMI, también ha expuesto que la sintomatología grave a los tres meses no se correlaciona con el episodio de gravedad inicial. Asimismo, un 39% de las derivaciones por intomatología persistente son de pacientes que no estuvieron ingresados. Según este estudio, el 80% de pacientes con disnea persistente con difusión alterada y/o alteración en la radiografía, presenta también alteraciones menores en la Tomografía Computarizada de Alta Resolución (TACAR).

¿Cómo afecta a los niños?

La mayoría de los niños con la enfermedad no ingresan, y los que ingresan siguen una buena evolución clínica concluye el estudio nacional coordinado por el Instituto de Investigación 12 de Octubre y la Asociación Española de Pediatría EPICO-AEP.

Un total de 213 menores fueron ingresados a causa de covid-19 en 50 hospitales, de los 250.000 niños que se estima por seroprevalencia que se infectaron en toda España. Un 43% necesitó oxígeno, un 22% necesitó UCIP y un 9%, ventilación mecánica. Los principales diagnósticos primarios relacionados con covid-19 de los niños ingresados fueron neumonía (47%), síndrome multisistémico inflamatorio relacionado con el SARSCoV-
2 (17%), fiebre sin foco (14%), síntomas gastrointestinales (12%), y bronquiolitis o bronquitis (5%).