Los pacientes con enfermedades crónicas se enfrentan a elevados niveles de ansiedad. La persistencia de la enfermedad, sobre todo cuando la evolución parece fuera de control, hace que surjan sentimientos de tristeza, rabia e impotencia. El malestar evidentemente depende de la propia enfermedad, pero no deberíamos caer en el error de pensar que el estado de ánimo es resultado únicamente de ella, ya que siempre podemos hacer cosas para sentirnos mejor. A continuación, Kostas Gardounis, psicólogo de Acción Psoriasis, plantea algunas sugerencias, en este sentido.

Hablar sobre nuestros problemas
Hablar con los otros es un muy buen ansiolítico. Cuando hablamos nos sentimos acompañados. Los problemas a menudo conllevan una sensación de soledad, de separación de la comunidad que sigue su vida normal mientras nosotros creemos que nos hundimos. Hablar con personas de confianza rompe esta sensación de soledad.

Cada cuestión, sea la que sea, se puede afrontar de muchas maneras. Cada persona tiene la suya, y el desánimo y la ansiedad están asociadas muchas veces a un determinado punto de vista. La conversación sincera y con confianza nos permite ver las cosas desde otra perspectiva, más positiva y optimista.

Extracto del artículo publicado en la revista Psoriasi nº 91, elaborado por Kostas Gardounis, psicólogo de Acción Psoriasis.

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