En diciembre de 2018 la revista BIOLOGICAL RESEARCH FOR NURSING publicó un artículo en el que se determinaba una relación existente entre la actividad del yoga y la inflamación. Muchas dolencias crónicas, como la psoriasis o la artritis psoriásica, están asociadas a procesos inflamatorios.

En el estudio se midieron los niveles de determinados marcadores de la inflamación, como la proteína C reactiva o la interleucina 6, componentes que desempeñan una función importante en el proceso patológico en individuos con transtornos inflamatorios y autoinmunes. En los resultados se apreció reducción de la inflamación y, como consecuencia, reducciones en el dolor y en la rigidez de las articulaciones. Aún así, no está estandarizado ningún protocolo que tenga en cuenta la frecuencia, la intensidad, el tipo o la duración que debería tener la práctica de yoga para asociarla de forma terapéutica a la mejora de los síntomas. 

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